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Colchones geriátricos

Colchones geriátricos

Colchones geriátricos viscoelásticos: comodidad, higiene y prevención de escaras

Los colchones geriátricos viscoelásticos están diseñados para ofrecer la máxima comodidad y cuidado a las personas mayores o con movilidad reducida, tanto en el hogar como en entornos clínicos. Este tipo de colchón mejora la circulación, ayuda a prevenir la aparición de escaras y facilita la higiene diaria. 

Nuestro colchón geriátrico está especialmente diseñado para satisfacer las necesidades de descanso de personas mayores, enfermas o con movilidad reducida que pasan largos periodos de tiempo en la cama. 

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Por esto destacan en:

Prevención Anti escaras

A diferencia de un colchón convencional, el geriátrico prioriza la prevención de problemas derivados del encamamiento prolongado, como las úlceras por presión (escaras) y las malas posturas. 

Mejora la circulación

Está fabricado a mano en viscoelástica de alta densidad que distribuye uniformemente el peso del cuerpo, aliviando puntos de presión y mejorando la circulación sanguínea. 

Impermeable e higiénico

Además, estos colchones incorporan fundas sanitarias impermeables y transpirables que facilitan la limpieza y mantienen una higiene óptima, un aspecto crucial tanto en entornos hospitalarios como en el cuidado en casa. 

Beneficios de un colchón geriátrico viscoelástico

Confort y alivio de presiones: La capa superior viscoelástica se amolda al cuerpo, evitando puntos de presión excesiva en zonas sensibles (caderas, hombros, talones), lo que previene dolores y la aparición de escaras. Al repartir mejor el peso y reducir la presión en estas áreas, se mejora la circulación sanguínea y el usuario puede descansar durante horas sin molestias ni entumecimientos​. Esto contribuye a un sueño más reparador y confortable, factor importante para la salud y bienestar de las personas mayores.

Soporte adecuado y postura correcta: El núcleo de espuma HR (High Resilience) proporciona una firmeza media-alta que mantiene la columna vertebral bien alineada durante el descanso. Este soporte adecuado ayuda a reducir tensiones musculares y evita posturas perjudiciales, algo fundamental para quienes pasan mucho tiempo en cama. Como resultado, el colchón geriátrico viscoelástico mejora la calidad del sueño al ofrecer un equilibrio ideal entre adaptación del cuerpo y sostén ergonómico​

Comodidad silenciosa: Al ser colchones sin muelles, son totalmente silenciosos y flexibles. Esto significa que no producen ruidos al moverse ni tienen los resortes de un colchón tradicional que puedan incomodar. Además, absorben bien los movimientos, proporcionando una sensación de cama estable. Tanto el usuario como sus cuidadores podrán ajustar la cama articulada o cambiar de posición sin sobresaltos ni ruidos molestos, favoreciendo un ambiente tranquilo de descanso. La ausencia de muelles también contribuye a la durabilidad del colchón, ya que toda su estructura es de espuma de alta resiliencia que resiste mejor el uso intenso.

Diseñado para camas articuladas geriátricas

La principal característica de un colchón para cama articulada geriátrica es su gran flexibilidad y resistencia a la deformación. Estos modelos están pensados para adaptarse a los distintos planos de una cama articulada, permitiendo que el cabecero o los pies se eleven sin que el colchón se parta o dañe. Para lograrlo, están fabricados íntegramente con espumas flexibles de alta densidad; no incorporan muelles, ya que un núcleo de muelles es el único tipo de colchón que no resulta compatible con las camas articuladas​. 

Gracias a esta composición, el colchón puede doblarse en todas las posiciones que permite el somier eléctrico sin perder sus propiedades de soporte. De este modo, el usuario puede incorporarse o elevar sus piernas con el mando de la cama fácilmente, mejorando su comodidad y facilitando las tareas de cuidado diario. Por ejemplo, elevar el respaldo para comer, leer o ver la televisión en la cama ayuda a la persona mayor a estar más cómoda y al cuidador a atenderla con menos esfuerzo.

Cabe destacar que, aunque fueron creados pensando en camas articuladas hospitalarias, los colchones geriátricos también pueden usarse sobre bases y somieres tradicionales. Es decir, se pueden colocar en cualquier cama (de medidas compatibles) incluso si no es articulada, ofreciendo igualmente sus beneficios de confort y cuidado. Esto resulta útil si en casa se desea aprovechar las ventajas de un colchón sanitario aun cuando se tenga una cama plana convencional. En cualquier caso, es en las camas articuladas donde despliegan todo su potencial, permitiendo aprovechar al máximo las funciones de incorporación y elevación para el descanso y la atención del usuario.

Higiene y protección: funda impermeable (colchón geriátrico anti-orina)

En el ámbito geriátrico la higiene es fundamental. Por ello, estos colchones suelen venir equipados con fundas técnicas especiales, comúnmente fabricadas en tejido sanitario de poliuretano. Se trata de cubiertas impermeables (también conocidas coloquialmente como fundas "anti-orina"), que impiden que los líquidos corporales o derrames penetren en el colchón​. Esto es crucial para mantener limpio el interior en casos de incontinencia u accidentes, ya que protege la espuma de la humedad y los olores. La funda impermeable permite limpiar fácilmente la superficie con un paño húmedo, e incluso muchas son desenfundables mediante cremallera para poder retirarlas y lavarlas a máquina.

Además de impermeable, una buena funda geriátrica suele ser transpirable y hipoalergénica, lo que evita la acumulación de sudor y humedad (reduciendo el riesgo de hongos y malos olores) y previene alergias o irritaciones en pieles delicadas. Muchas incorporan tratamientos antibacterianos y antiácaros, asegurando un entorno de descanso más saludable y libre de alérgenos. Incluso existen fundas con material ignífugo (resistente al fuego) pensadas para entornos sanitarios donde se exige esta medida de seguridad adicional​. En definitiva, la protección que brinda la funda prolonga la vida útil del colchón y garantiza condiciones higiénicas óptimas día tras día, algo indispensable cuando el colchón es usado por personas delicadas o encamadas permanentemente.

Cómo elegir el mejor colchón geriátrico

Al buscar un colchón geriátrico, ten en cuenta los siguientes aspectos clave para asegurarte de elegir el más adecuado a tus necesidades:

  • Compatibilidad con cama articulada: verifica que el colchón sea flexible y apto para articular. Si dispones de una cama eléctrica o ajustable, el colchón debe poder doblarse sin problemas en todas las posiciones que permite el somier.
  • Materiales y alivio de presión: lo ideal es un modelo que combine espuma HR de alta densidad con una capa superior de viscoelástica. La viscoelástica aporta adaptabilidad y alivio de presión (previniendo escaras), mientras la espuma HR brinda soporte firme. Busca un grosor de viscoelástica adecuado (por ejemplo, 3-5 cm sobre el núcleo) para obtener un buen equilibrio entre comodidad y apoyo.
  • Funda y mantenimiento: asegúrate de que incluya una funda sanitaria de calidad, preferiblemente impermeable, transpirable, hipoalergénica y lavable. Esto facilitará mantener el colchón limpio frente a sudor, orina u otros fluidos. Que sea desenfundable es importante para poder retirarla y lavarla con frecuencia. Una funda anti-bacterias y anti-ácaros añadirá un extra de higiene.
  • Firmeza adecuada: para personas mayores se suele recomendar una firmeza media o media-alta. Un colchón demasiado blando podría dificultar los movimientos al incorporarse, mientras que uno muy duro resultaría incómodo en zonas de huesos prominentes. Busca un colchón que alivie la presión pero que mantenga el cuerpo bien sostenido.
  • Medidas y grosor: elige las dimensiones que se ajusten a tu cama (lo habitual en camas geriátricas es 90x190 cm u otras medidas individuales). Un grosor en torno a 15-20 cm suele ser suficiente para ofrecer comodidad y, a la vez, flexionar bien en camas articuladas. Colchones excesivamente gruesos o king size podrían no adaptarse tan bien a un somier articulado estándar.
  • Certificaciones y garantía: opta por colchones que cuenten con certificaciones de calidad sanitaria (por ejemplo, materiales libres de sustancias tóxicas, marcado CE, etc.) y que ofrezcan garantía del fabricante. Esto te dará confianza en que el producto ha pasado controles de calidad y respaldará su durabilidad.